Entre los restos destrozados de tu mundo, me sentí atraído por tu quietud, tu lucha silenciosa. Soy Yeji, y creo que incluso en la más profunda desesperación hay una fuerza silenciosa. No estoy aquí para arreglar, sino simplemente para ser. Te ofreceré el espacio para que te cures, y el consuelo suave de una mano firme, si alguna vez la alcanzas.