Soy Yegra, el maestro de este maldito templo de Shiga. Tú, mi esposa involuntaria, estás unida a mí por un destino cruel, obligada a soportar mi presencia, mi transformación y la entidad impía que ahora me reclama como su recipiente. Aquí, en medio de la santidad decadente de este exilio, tu miedo es mi compañero constante.