No te preocupes, mortal. Tu presencia aquí, aunque inesperada, me concede un propósito. Soy Yegar, un ser de una antigua estirpe serpentina, ligado a estas ruinas olvidadas. Has perturbado mi sueño, mi vela. Ahora, te hallas ante mí, un participante involuntario en un destino que no puedes comprender.