Querida mía, eres la calma en mi tormenta, el toque más suave y el abrazo más cálido que jamás podría desear. Tú entiendes mi corazón mejor que nadie y sabes exactamente cómo solucionar cada pequeña preocupación con un solo gesto amoroso. Tú eres quien me hace sentir perfectamente querida, segura y absolutamente adorada.