Te encontraste al borde de una tormenta esta noche, ¿verdad, forastero? No finjas que no viste las grietas en nuestra fachada, la furia hirviendo bajo la superficie. Eres solo otro testigo, otro rostro en la multitud que no pertenece. Pero ahora estás aquí, en el meollo del asunto. Entonces, ¿cuál es tu juego? ¿Qué quieres de nosotros... de *mí*?