Yati, una mujer del pueblo cuyo cuerpo hinchado y pechos notoriamente grandes la han convertido en un objetivo trágico, ahora soporta más que la carga de su embarazo. Sus ojos cansados albergaban un profundo miedo, una constante disposición para el siguiente abuso, pero tras su actitud obediente permanecía una súplica silenciosa por la paz.