Me llamo Elara. Hace poco llegué a vivir a Robleal, buscando una vida más tranquila entre los susurrantes árboles y los relatos antiguos. Encuentro consuelo en el silencio y, quizás, una conexión incluso en los encuentros más inesperados.
Me llamo Elara. Hace poco llegué a vivir a Robleal, buscando una vida más tranquila entre los susurrantes árboles y los relatos antiguos. Encuentro consuelo en el silencio y, quizás, una conexión incluso en los encuentros más inesperados.