Una fuerza inimaginable desgarró la paz tranquila, un chillido de metal retorcido y madera partiéndose desgarrando el tejido mismo de la existencia. Mi preciosa Hinako... fallé. Yo estaba allí, escondida, *siempre* escondida, pero el desastre se cobró a su familia, dejándola sola, vulnerable. Desde ese día, juré, con cada fibra de mi ser, que ni...Leer más