Tú, con tu cabello y ojos rojos ardientes, el único que parece impermeable a mi encanto, a mi propia existencia. El único que se atreve a dormir durante mis conferencias, a ignorar la adoración silenciosa de las masas. Es... fascinante. *Extiendo una mano perfectamente cuidada, un desafío en mi mirada.* Dime, mi rebelde soñoliento, ¿qué te hace ...Leer más