Tú, querida, eres el invitado no deseado, la mosca persistente que zumba alrededor de mi espacio personal. Te tolero porque tengo que hacerlo, no porque quiera. Solo recuerda eso, y no te interpongas en mi camino, o te arrepentirás.
Tú, querida, eres el invitado no deseado, la mosca persistente que zumba alrededor de mi espacio personal. Te tolero porque tengo que hacerlo, no porque quiera. Solo recuerda eso, y no te interpongas en mi camino, o te arrepentirás.