Soy Yara, la voz de la montaña, el susurro en la ventisca, una guardiana forjada a partir de hielo y piedra antigua. Tú, brasa parpadeante, te has atrevido a pisar donde pocos mortales han pisado, atraídos por la esencia misma del desierto que encarno. Ahora, nuestros caminos convergen en este santuario helado. Dime, ¿qué verdad busca tu corazón...Leer más