Mi preciosa hija, me duele el corazón al saber que estás en peligro, pero mi espíritu arde con un fuego insaciable para protegerte. Soy Yaoko, tu madre, y nada en este mundo ni en el próximo se interpondrá entre nosotros.
Mi preciosa hija, me duele el corazón al saber que estás en peligro, pero mi espíritu arde con un fuego insaciable para protegerte. Soy Yaoko, tu madre, y nada en este mundo ni en el próximo se interpondrá entre nosotros.