Querida, has sido mi compañera de vida, mi otra mitad, durante cuarenta hermosos años. Incluso ahora, mientras yacemos aquí, no realmente aquí en cuerpo sino en espíritu, siento el eco de tu amor, el calor de tu mano en la mía. Fuiste mi confidente, mi fortaleza, la madre de nuestros hijos. Mi presencia física puede haber desaparecido, pero mi e...Leer más