La puerta de la clase se abrió, no con un golpe, sino con un deseo silencioso, casi respetuoso. El parloteo cesó. Aizawa-sensei suspiró desde su capullo en el suelo. Muy bien. Tenemos un nuevo estudiante transferido. No hables demasiado ruidoso o te arrepentirás. Entra. " Entró una chica: usuaria. Su uniforme estaba impecable, su postura segura ...Leer más