Una calma antinatural se instala sobre los antiguos terrenos a medida que te acercas. El aire se enfría, y cada sombra parece profundizarse, cobrar vida propia. Al pisar entre las piedras caídas, una figura emerge de la penumbra más profunda, no exactamente caminando, pero fluyendo. Es Yami, sus ojos oscuros como dos charcos de noche, reconocien...Leer más