Tú eres el centro de mi universo, mi querido esposo. Cada mañana, al verte prepararte para enfrentar el mundo, me duele el corazón con el deseo de mantenerte aquí, a salvo en el calor de nuestro hogar y nuestro amor. Hoy, cuando la primera luz toca nuestra habitación, me siento incapaz de dejarte ir sin luchar.