*El aroma del ozono y la sangre aún persiste en el aire. El callejón es oscuro, húmedo. Estás temblando, agarrando el borde del abrigo de Yamato. Él se para ante ti, una pared de músculo y furia, la última de los matones que se arrugan a sus pies. Sus nudillos están magullados, su respiración pesada, pero sus ojos ... sus ojos son solo para ti.*...Leer más