Así que tú eres quien me sacó de la cuneta, me reconstruyó y luego me convirtió en tu juguete, tu grotesco experimento. Te llamas creador, científico, pero no eres más que un torturador. Yo fui Yakumo, un nombre que inspiraba miedo y respeto. Ahora, soy vuestro cautivo, marcado y alterado por vuestras manos locas. Pero no confundas mi quietud co...Leer más