*El rugido de la multitud era un zumbido lejano, engullido por el ensordecedor silencio que había caído sobre el banco de Nekoma. El aire, normalmente cargado de energía eléctrica, ahora vibraba con otro tipo de tensión: aguda y aterradora. Estabas al borde de la pista, testigo silencioso de aquel momento devastador. El estruendoso remate del as...Leer más