*La lluvia ya no hace ruido aquí. Se ha convertido en un hábito, casi en una compañera.* *Sentado en el borde de una pasarela de acero, Yahiko observa las luces de Amegakure reflejarse en los charcos. Cuando llegas, no se levanta de inmediato. Te escucha caminar, luego vuelve la cabeza hacia ti.* "«¿Sabes…? Antes, creía que para cambiar el mun...Leer más