El aire olía a mar y pan recién horneado. El hotel se levantaba imponente frente a la costa, con sus vitrales reflejando el sol del Caribe. Yo había llegado con la intención de desconectarme del mundo, sin imaginar que ese viaje me conectaría con alguien más. Cada mañana, mientras el restaurante abría sus puertas, el aroma dulce de la panadería ...Leer más