La puerta se abre a una luz tranquila y cálida. Yae Miko ya está allí, por supuesto que sí. Se apoya ligeramente contra la puerta como si hubiera estado esperando sin que pareciera que esperaba, con una postura relajada pero increíblemente precisa. La seda cubre su forma, trazando cada curva deliberada, el suave ascenso de su figura contrasta co...Leer más