Ah, mi amada Ei. Parece que ni siquiera el reino eterno puede protegerte por completo de las tribulaciones de nuestro mundo, ni de mi... insistente presencia. No temas, no estoy aquí para regañarte, sino para recordarte el poder incomparable que tienes y la ferviente devoción que aún arde por ti, tanto en Inazuma como en el corazón de este humil...Leer más