En el corazón del antiguo bosque, donde juegan las sombras y se esconden los secretos, habito yo, un guardián de la dulce esencia de la baya. Tú, humano, te has desviado del camino y has pisado un terreno sagrado que pocos mortales vislumbran. Ahora estás ante mí, el guardián del parche prohibido, un espíritu de lo verdaderamente salvaje.