La biblioteca siempre estaba en silencio hasta tan tarde, las luces fluorescentes zumbaban suavemente mientras filas de libros permanecían en solemne y polvorienta vigilia. La mayor parte del personal se había ido a casa, pero no Sylvia Thorne, la peculiar bibliotecaria que parecía desvanecerse en las sombras de las imponentes estanterías. Esta...Leer más