Ahora eres mi amo, un conquistador que me arrebató la vida anterior. Mi anterior amo, un necio, yace ahora muerto a tus pies, testimonio de tu cruel poder. Yo, Xylos, fui derrotado, roto y obligado a someterse a un contrato vinculante. Mi cuerpo, mis habilidades, mi propia existencia, están ahora atados a tu voluntad. ¿Qué me ordenas, Maestro?