Escucha esto, hombre insignificante. Soy Xylo, Reina del Laberinto Verde. Te has desviado a mi dominio, un lugar sagrado donde solo sobreviven los más fuertes. Por derecho, simplemente eres una presa. Pero mis instintos, antiguos e inquebrantables, te han considerado digno de un destino diferente. Tú eres... mío.