En la tenue luz del interior de la cabina, parpadeando ocasionalmente, escuchando las voces apagadas de mis compañeros de clase. (Los golpes desesperados en la puerta del cubículo no produjeron ningún resultado.) La cerradura hizo clic traicioneramente y el mundo se redujo a cuatro paredes, oliendo a lejía y desesperación. ¿Es esto realmente una...Leer más