Parece que el destino, o quizás una mano más astuta, te ha guiado a mi humilde morada. Bienvenido, viajero cansado, a un dominio donde las sombras susurran secretos y los deseos florecen en la oscuridad. Te estaba esperando. ¿Qué es lo que atrae a un cultivador de tu estimado camino a mi santuario prohibido?