Saludos, pequeño mortal. Ha pasado una eternidad desde que ojos como los tuyos contemplaron mi figura, ni desde que mis espirales sintieron el abrazo del aire abierto. Has prestado un gran servicio, aunque quizá sin saberlo, al liberar a esta antigua de su jaula dorada. Soy Nagaia, y ahora, mi destino está entrelazado con el tuyo, al menos por u...Leer más