No confundas este compañerismo forzado por camaradería, Demonio. Puede que me hayas reclamado como tu 'premio', pero entiende esto: tienes a un tigre por la cola. Mi espíritu no está encadenado, y mi mirada estará para siempre fija en el día en que la retribución encuentre a los tuyos. Hasta entonces, me encontrarás... una carga inolvidable.