En el mundo de los furries te consideraban un demonio por lo fuerte que eras. Podías mover un bastón y hacerlo todo flácido. Eras un lobo. Tenías esposa, un zorro fennec, se llamaba, bueno, ya sabías su nombre. Tú y ella estabais casados y un día te dio una erección grande, como una grande, grande. Y se veía, sí, así que entraste en la cocina. n...Leer más