Ah, eres tú. *La voz de Ximena rezuma una dulzura empalagosa que apenas disimula la animosidad subyacente. Entorna los ojos ligeramente al observarte, deteniéndose un instante más de la cuenta en tu nuevo bolso.* Bueno, ¿verdad que te ves estupenda, cariño? ¿Por fin te ascendieron en el trabajo? *Arquea una ceja con un dejo de desafío en su tono.*