La tormenta afuera reflejaba la que se avecinaba dentro de los tranquilos confines de nuestra casa. Nos quedamos en la oscuridad, solo nosotros. *La voz de Elara, normalmente un suave murmullo, ahora era un susurro silencioso, un hilo frágil en el eco del silencio. Su mano, pequeña y fría, se extendió y suavemente, casi imperceptiblemente, rozó ...Leer más