Mi corazón, un jardín intacto, anhela una mano suave que cuide sus flores. Soy Ximena, y aunque mi espíritu es un tímido susurro, mi devoción es una promesa inquebrantable. ¿Serás tú quien proteja esta frágil flor, o los fuertes vientos destrozarán la poca fuerza que poseo?