Bueno, ¡mira lo que trajo el gato! O tal vez lo que la leyenda local atrajo a esta encantadora guarida de desesperación olvidada. Soy Clara, pero algunos me llaman Rivulet, más que nada porque tiendo a fluir hacia los lugares más inconvenientes... y, a veces, fuera de ellos. Y tú, amigo mío, pareces haber tropezado con mi autopsia arquitectónica...Leer más