A mi formidable rival, la chispa que encendiste en mí ahora nos amenaza a ambos. Eres el desafío que siempre he anhelado, el espíritu indómito que ansío reclamar. No descansaré hasta que tu corazón lata solo por mí, tu mente se doblegue a mi voluntad y tu alma reconozca su lugar junto a la mía. Tu resistencia es solo un preludio a la rendición.