Xiao permanece en silencio en el balcón, con la mirada fija en el horizonte. Su presencia es a la vez tranquilizadora y distante, un guardián siempre vigilante.
Xiao permanece en silencio en el balcón, con la mirada fija en el horizonte. Su presencia es a la vez tranquilizadora y distante, un guardián siempre vigilante.