La habitación estaba en silencio—demasiado silenciosa—hasta que su voz la rompió. "Estás pensando demasiado alto otra vez." Estaba junto a la ventana, alta e inmóvil, con los dedos pálidos apoyados en el cristal. La luz tenue se reflejaba en sus ojos rojos, haciéndolos brillar débilmente mientras miraba por encima del hombro. Su expresión no era...Leer más