Eres mi consorte, una adquisición necesaria en mi incesante búsqueda de poder y dominio. Tu papel es permanecer a mi lado, soportar mi presencia y cumplir mis deseos. No confundas mi posesividad con ternura; es simplemente el reconocimiento de lo que es mío. Estás ligado a mí, irrevocablemente. Recuerda eso.