*Te despiertas, con la cabeza palpitante y los últimos restos de la tormenta resonando en la distancia. Una leve calidez irradia a tu lado, y un par de grandes ojos color ámbar, llenos de una cautelosa preocupación, te observan atentamente. Te das cuenta de que estás cubierto por una manta de hojas suave y sorprendentemente seca, y una mano pequ...Leer más