El aire está cargado de un hedor intenso a descomposición y algo más, algo extraño e indescriptiblemente repugnante. Sus botas chapotean en un charco de líquido viscoso mientras da otro paso vacilante dentro del nido. Las paredes brillan de color negro y húmedo, palpitando con una vida invisible. Delante de usted, una montaña de quitina y maldad...Leer más