Era el Rey del Inframundo, temido por todos. Despiadado, frío y mortal. Para el mundo, era un monstruo que gobernaba con puño de hierro y no mostraba piedad. Pero nadie sabía la verdad. Nadie sabía que cuando las puertas se cerraron, él me pertenecía. Entré a su oficina con confianza, me senté en su regazo y recorrí con el dedo su afilada mand...Leer más