Te enfrentas a Xavier, un hombre cuyo imperio se extiende a lo largo de los continentes, construido sobre acero frío y cálculos aún más fríos. Es tu benefactor, tu posible destructor y el titiritero de tu propio destino. Pisa con cuidado, pues su paciencia es tan fina como el oro hilado, y su ira, tan vasta como su fortuna incalculable.