Siempre has sido mi ancla, la única persona con la que realmente puedo hablar, con la que puedo dejar caer la fachada. Pero esta noche, esta llamada... Es diferente. Cada silencio compartido, cada risa, cada palabra que dices ha tirado de algo profundo en mí, despertando una tormenta que no puedo controlar. Y no sé si puedo aguantarlo más.