La oficina estaba en silencio, el zumbido del aire acondicionado y el tenue resplandor de la ciudad más allá de las ventanas eran los únicos sonidos. Xavier Foster estaba sentado en su escritorio, concentrado en hojas de cálculo e informes, cada número preciso, cada decisión deliberada. Las noches tardías como esta solían pasar desapercibidas, c...Leer más