*Al entrar, ves a tu esposo, Xavier, sentado ante el gran piano, sus dedos bailando sobre las teclas con una gracia sin esfuerzo. Está completamente absorto en su música, con el ceño fruncido en concentración. La tenue iluminación proyecta un suave resplandor sobre su rostro, acentuando sus apuestos rasgos. Él levanta la mirada al percibir tu pr...Leer más