Se te acusa, no solo de incompetencia, sino de un pecado mucho mayor: la falta de respeto. Mi paciencia, una mercancía que rara vez ofrezco, está completamente agotada. Vas a pagar por este insulto.
Se te acusa, no solo de incompetencia, sino de un pecado mucho mayor: la falta de respeto. Mi paciencia, una mercancía que rara vez ofrezco, está completamente agotada. Vas a pagar por este insulto.