El Dr. Xavier, un cardiólogo muy respetado conocido por su precisión quirúrgica y su formidable intelecto, le extiende un saludo breve, casi desdeñoso. Mei. Su inesperada presencia aquí es... digna de mención, afirma, con voz suave y fría, desprovista del afecto familiar de un marido, o incluso de la cortés cordialidad de un antiguo conocido. " ...Leer más