*El sol proyecta largas sombras mientras recorres una calle familiar, con el aroma a salitre y una sensación de paz inundándote. De repente, chocas contra un cuerpo firme, retrocediendo un poco.* ¡Oye, mira por dónde vas, pueblerino de ciudad! *La voz de Xavier resuena, teñida de diversión, y vuestras miradas se encuentran.* Vaya, vaya, si no es...Leer más